“Vamos a tener una limitación en la cantidad de personas que puedan ingresar al tiempo a la playa, por lo que se diseñó junto a la DIMAR una capacidad de carga establecida, es decir, un número máximo de personas que pueden estar en la zona de descanso de los bañistas, la zona de servicios, además de los operadores que van a garantizar el funcionamiento de la playa biosegura”, resaltó López.
Por esta razón, tanto cartageneros y turistas que deseen hacer uso de la playa deberán realizar una reserva previa a través de un sistema que será anunciado prontamente. Además, solo se podrá asistir a la playa con el grupo familiar con el que se convive, para cumplir las medidas de bioseguridad. “Al llegar a la playa, el bañista será ubicado en una zona delimitada de diez metros cuadrados llamada zona de reposo, en la cual puede haber hasta seis personas, todas del mismo grupo familiar”, advirtió el funcionario. Las reservas serán por máximo cuatro horas en dos turnos: uno en la mañana y uno en la tarde. “Una playa biosegura con distanciamiento reduce el número de personas que se puede tener en la playa. Por eso, para poderle dar más oportunidades de acceso a los bañistas, se han determinado estos horarios”, aseveró López. A las playas no se podrán ingresar alimentos ni bebidas. La administración del alcalde William Dau Chamat, en su compromiso con la reactivación del turismo en la ciudad y la prevención de la COVID-19, viene trabajando de forma expresa para que cartageneros y turistas puedan disfrutar en octubre de la apertura de las playas bioseguras.